El blog de Elisa Bayo

Por la acera

Posted in 2017 by Elisa Bayo on 31 enero 2017

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A ella le pingaba la falda, dejando al aire unas canillas duras como garrones secos. Él ya llevaba los pantalones un palmo por encima de los riñones. Las chaquetas, de lana. Los pelos, blancos y lacios. Caminaban acompasados por la acera. Ella, con la muleta en la mano derecha, para darle la izquierda a su marido. Él, con el garrote en la izquierda, para coger con la otra a su mujer. Y esas manos se fundían como una sola pieza de madera tallada: resistente, vieja, tenaz, maleable, suave… hasta que llegaron a la señal de información turística, mal plantada en su camino. Las Casas Colgadas y los hoteles a la izquierda, el Museo Paleontológico a la derecha. Ellos marchaban de frente. Así que se soltaron. Él apoyó el garrote en el asfalto para rodear el impertinente mobiliario urbano. Ella se agarró al poste informativo para no perder el equilibrio. Escribiré una carta al Ayuntamiento. El de Urbanismo ha de saberlo: Las aceras de Cuenca no están hechas para el amor duradero.

Meteorología mortal

Posted in 2017 by Elisa Bayo on 19 enero 2017

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El parte da nieve. Las máquinas comienzan a esparcir sal. Los hombres del tiempo multiplican sus seguidores en Twitter. Las máquinas echan más sal. El gobierno suspende las clases en los colegios. Las calles se cubren de blanco, por la sal. #diamundialdelanieve #estampanavideña #frozenSpain se hacen ‘trending topic’. Las carreteras, con la tensión por las nubes; los informativos, de blanco nuclear. Cuatro copos en un cerro. Las cabras salen a la carretera, a chupar sal. Un conductor wasapea: “la carretera está bien”, y se estampa contra un animal. Una chiva parda, la primera víctima mortal del temporal.

Ya están aquí

Posted in Sin categoría by Elisa Bayo on 18 octubre 2016

Hacía mucho que no sabíamos de ellos. Desde aquellas tardes-noches de meriendas-cenas en las que nos animaban a ir a la cama. Lo que no pensaba yo es que, ante tal desbarajuste y embrollo de país, los Lunnis hubieran decidido arremangarse y tomar cartas en el asunto para por fin solucionar esta loca situación política.

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¿Dónde está la tía Angustias?

Posted in Sin categoría by Elisa Bayo on 15 junio 2016

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En el coche de camino a Villalba para acudir a San Antonio, mirando por la ventanilla, mi tía recuerda los tiempos pasados que siempre son mejores, porque ella no era tan vieja: “Yo me acuerdo de joven, para San Antonio, que se les descabezaba la cebá en Yémeda porque en lugar de segar estaban de celebración. Y mira ahora el campo qué verde”. Me  pregunta varias veces si llegamos a tiempo (a tiempo para coger un rollo de la caridad y echar un vaso de zurra*, porque de la misa pasa, que ya ha ido en San Esteban).

Así que, tras aguantar la subasta de los rollos grandes, vamos a la plaza del Horno en procesión, donde hay tres filas de sillas con vistas privilegiadas reservadas a los mayores del pueblo, el 80 por ciento de la población. Los de primera fila tienen más acceso a las viandas que corren en todas direcciones. En la tercera se colocan los más prudentes: Evitando la tentación se evita el pecado, que nadie quiere un disgusto mañana cuando la enfermera revise el azúcar.

Así como las señoras irlandesas se visten con un gorro de lana, gabardina y pantalón oscuro, de setenta para arriba, las españolas -y las conquenses no iban a ser menos- toman por uniforme la camisa estampada, la falda lisa por la pantorrilla y la permanente de los viernes. Y esta es la pista principal para escrutar el escenario repleto de seniors y deducir quién es mi tía.

*La zurra es como el calimocho, pero con vino manchego y más fruta.

Saneamientos

Posted in Sin categoría by Elisa Bayo on 14 abril 2016

“Las diputaciones provinciales son las instituciones más saneadas de nuestro país, sobre todo aquí, que como cada cuatro años se cambia de alcaldes, pues no da tiempo a mangonear. Nosotros lo que hacemos es ayudar a nuestros municipios y a los que nos apoyan en nuestros pueblos. Mira, sin ir más lejos el año pasao mi cuñao Cirilo, después de morir mi suegra, no me quería vender el piazo del arroyo, que con eso ya juntaba yo ahí un terreno majo pa las subvenciones. Y yo le dije: “Cirilo, que tu muchacho está en paro. Véndeme el piazo y tu crío no va a tener problema en entrar en los puestos que voy a sacar de conductor”. Pues claro, como es un hombre sensato, me lo vendió. Y su hijo que es un chófer de primera está ahora tan ricamente. No se ha tenido que ir al extranjero ni por ahí. Con mujer y una hija que tiene. Y todos ganamos. La sociedad y sobre todo esta provincia, ganan. Así que no me vengan diciendo a mí que las diputaciones hay que quitarlas.”

              Don/doña ……(rellénese con el nombre correspondiente….) presidente de la Diputación Provincial de ……. (rellénese con el nombre correspondiente)………

Clandestina

Posted in 2016 by Elisa Bayo on 30 marzo 2016

tijeras

Son sórdidas y oscuras, con tuberías llorosas de gotas que caen al ritmo de la tortura. Las luces azules achicharran una mosca atontada una vez o dos veces al verano y los insectos caminan rodeando las esquinas roñosas y almohadilladas por los ovillos de pelos y canas.

Y ahí está ella, observando las manos-tijeras cortando esos largos cabellos azabache, manto guardián del secreto y el pecado. Si el pueblo lo supiera… ay, si lo supiera. El cráneo de esa melena sería señalado, apartado, vuelto a señalar y recordado por su delito por los siglos de los siglos. Y su familia, ¿soportaría la vergüenza?

Los tijeretazos de ese pájaro loco que la mira intermitentemente entre los dedos de su dueña le retumban en la cabeza como cuchillas de guillotina. Intenta aguantar el tipo y busca el consuelo pensando que ésa es la mejor decisión: cortar por lo sano.

Son sórdidas y oscuras, y también muy húmedas. Las peluquerías clandestinas se esconden invisibles, pero existen. Así que ya sabes ¡con lo difícil que es encontrar una peluquera que te quite la piojera!

 

Cuarenta y cuatro velas

Posted in Sin categoría by Elisa Bayo on 2 marzo 2016

Frente a la tarta, cerró los ojos y, por primera vez, sopló las velas de su cuadragésimo cuarto cumpleaños pidiendo un repentino deseo: “Que se mueran los demagogos”. A la mañana siguiente no hubo gobierno, ni retransmisión del partido, ni conductor del autobús, ni parroquianos en el bar… Sí hubo entierros. Más de un millón.