El blog de Elisa Bayo

Por la acera

Posted in 2017 by Elisa Bayo on 31 enero 2017

acera

A ella le pingaba la falda, dejando al aire unas canillas duras como garrones secos. Él ya llevaba los pantalones un palmo por encima de los riñones. Las chaquetas, de lana. Los pelos, blancos y lacios. Caminaban acompasados por la acera. Ella, con la muleta en la mano derecha, para darle la izquierda a su marido. Él, con el garrote en la izquierda, para coger con la otra a su mujer. Y esas manos se fundían como una sola pieza de madera tallada: resistente, vieja, tenaz, maleable, suave… hasta que llegaron a la señal de información turística, mal plantada en su camino. Las Casas Colgadas y los hoteles a la izquierda, el Museo Paleontológico a la derecha. Ellos marchaban de frente. Así que se soltaron. Él apoyó el garrote en el asfalto para rodear el impertinente mobiliario urbano. Ella se agarró al poste informativo para no perder el equilibrio. Escribiré una carta al Ayuntamiento. El de Urbanismo ha de saberlo: Las aceras de Cuenca no están hechas para el amor duradero.

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