El blog de Elisa Bayo

Pregón de las Fiestas Patronales de Villalba de la Sierra 2012

Posted in Se hace saber... by Elisa Bayo on 9 septiembre 2012

Buenas tardes,

Es para mí un honor pregonar las fiestas patronales de mi pueblo. También creo que la invitación de la Comisión de Festejos ha llegado con cuarenta años de antelación. A mí me habría gustado pregonar las fiestas siendo vieja. Porque cuando uno es viejo, puede decir lo que le dé la gana en público y al público y nadie te critica. También soltar un rollo de tres cuartos de hora y todos te dirán que qué bien. Pero bueno, me consuela pensar que siendo una pregonera joven, lo pueden ver mis padres. Este pregón se lo dedico a mis abuelas, Valentina y Petra, que son las que me daban las dos mil pesetas para que me las gastara en las fiestas.

Después de once años presentando estos festejos, he visto ya a unos cuantos pregoneros de los que tomar buen ejemplo sobre cómo se debe hacer un pregón y también cómo no se debe hacer. Pero, yendo un poco más lejos, hasta la Plaza del Horno, vamos, quiero fijarme en los profesionales del pregón. Yo sólo he conocido a dos en mi pueblo: el Moro y la Rosa. Del Moro casi no me acuerdo porque era muy pequeña. De la Rosa sí. Hacía sonar la trompeta en cada cruce de calles para comenzar cada anuncio como si se fuera a arrancar en una saeta sevillana: “Quien quiera comprar…” y terminaba con un “…en la Plaza”.

En las grandes historias de amor españolas el futbolista se enamora de la modelo y el torero de la tonadillera. Así que yo pensaba que la Rosa terminaría casándose con el de los melones. Pero no, la cosa fue más de novela de Fernando de Rojas. El tendero de Fuentes, como buen Celestino, logró que la pregonera se enamorara de un mozuelo de su pueblo. Y así es cómo en Villalba nos quedamos sin nadie que nos pregonara la llegada del de la fruta, el pescado, los calzados y los seis pares de bragas a quinientas pesetas.

Desde que tengo uso de razón, hay cuatro elementos que nunca han cambiado en las fiestas de mi pueblo: La patrona, el cura, Ciriaco con los botijos y el turrunero. Toda mi vida han estado ahí, los mismos cuatro.

La virgen de la Natividad, la verdad, es que no pasa el tiempo por ella. Es la ventaja de ser divina. Por el cura sí que pasa el tiempo, ¿eh, don Toribio? Usted lleva ya unas cuantas fiestas patronales dando misa. Me vais a perdonar, pero voy a confesar, que lo que más me gustaba de pequeña de la procesión era el lanzamiento de caramelos desde el balcón de la Marcelina. Luego no me los comía, porque yo soy más de salao, pero me podía el ansia de coger más y más caramelos. Mis favoritos eran los sugus de piña. Pero la Marcelina era más de los de café con leche. A mí ese día me daba igual, iba a por todos. Incluso los de anís, que sólo les gustan a las abuelas. Yo le llevaba caramelos de anís a mis abuelas y ya las tenía en el bote para que al año siguiente me dieran más propina.

A mí de pequeña me gustaba mucho la misa porque podía hablar con Dios y pedirle cosas, aunque no me las concediera, pero me conformaba. Siempre que don Toribio decía “y ahora pedimos a Dios esa gracia que más necesitemos” yo le decía a Dios “Por favor Dios mío, “que haya paz en el mundo, que haya paz en el mundo”. Pero no lo lograba. Porque claro, conseguir la paz en el mundo es una cosa muy difícil. Así que decidí pedirle cosas más fáciles y pequeñas. “Por favor Dios mío concédeme una Barbie, concédeme una Barbie”. Pero no me la concedieron ni Dios ni los Reyes Magos ni mis padres. Mi madre dice que la Barbie es una muñeca tísica. Mejor una barriguitas. Por cierto, no soy la única que le pide juguetes a Dios en medio de la misa, que la Araceli en su comunión pidió una bicicleta.

Lo que peor llevaba de la misa eran los nervios de recitar la poesía en la ofrenda de flores. Don Toribio reparte los versos con el siguiente criterio: a los niños que han empezado a hablar y a los que sacan malas notas, versos cortos, que, no es por nada, pero son los más chulos y con los que las abuelas dicen en la iglesia: “Uyyyyyy, qué gracioso”. Y luego, a los buenos estudiantes, les da el verso largo. ¡Traidor! Yo, he llegado a ver a niños al borde del colapso, con sudores fríos y temblorosos, y con la mente totalmente en blanco después de pasarse noches y noches en vela memorizando los versos. Y justo, en el momento de la verdad, cuando toda la iglesia tiene los ojos clavados en ti, juzgándote ¡zas! Nada de nada. No te acuerdas ni de la primera palabra, ni de la última, ni de las quinientas que van en medio. Y las mujeres que van siempre a misa (y no quiero señalar) murmurando “se le ha olvidado, se le ha olvidado. Es la nieta de la Valentina”.

Luego, nos íbamos al turrunero y se nos pasaba el disgusto entre paquetes de pipas de girasol y petardos. Yo tengo cinco barbies falsas del turrunero.  Eso sí, se ha modernizado y mucho. Ya no vende chucherías, sino “chuches”. Y si siquiera se llama turrunero, sino “turru”. Ahora, cuando un niño se deprime porque no le dejan tirar petardos o no se sabe los versos, se compra un móvil de última generación y tuitea.  Aquí, voy a pediros un aplauso para Ángel el turrunero, que es quien más feliz ha hecho a los niños de este pueblo durante más de 30 años.

Otras cosas también han cambiado mucho en las fiestas. El salón del baile, por ejemplo. ¿Os acordáis del otro salón? Qué pequeño era, bailábamos a empujones. Estábamos como piojo en costura. El salón más hermoso de toda la Sierra era el de Sotorribas. Hasta que hicieron esta Casa de Cultura. Menudo chasco se llevaron los soteros ¿A que sí tío Herminio? Qué conflictos. “Pues el salón de Villalba es más grande, que para recorrerlo entero necesito dos rumbas y un vals encadenado de José Luis Cobos”. “Sí, sí, mucho salón pero no tenéis baile del vermú”. Qué peloteras liábamos.

La que no se puede quejar ni una pizca así de Villalba de la Sierra y sus feligreses es la Diócesis de Cuenca. En nuestro pueblo, apuntamos fielmente en el almanaque todas las fiestas patronales de la comarca y parte del extranjero. Y por supuesto, sacrificamos el verano completo peregrinando de pueblo en pueblo para honrar a sus patrones. Desde Vadillos a Mariana pasando por Tragacete, Valdemeca, Uña, Las Majadas, Zarzuela, Sotos, La Frontera, Fresneda, Arcos, Ribatajada, Ribatajadilla, Portilla y Castillejo. Una verdadera hermandad entre los pueblos. A todos sus habitantes recibimos con los brazos abiertos cuando vienen a nuestras Fiestas Patronales, con esos coches y esos maleteros cargados de Beefeater con limón y ron con coca-cola.

Claro, que en Villalba, lo “petamos” con El Entrechapas. Una copita con los amigos, en el entrechapas, un karaoke durante los descansos, en el Entrechapas.

Aquí en este salón bailamos, como si no hubiera mañana, la banda sonora de las Fiestas, unas canciones que sólo se oyen en las verbenas de los pueblos. Casi ni las ponen en las Bodas. Sólo aquí. Ese “Chiquilla” o los encadenados de rumbas que dicen “porque mi guitarra está completamente enamorada de ti” que generalmente te toca bailar con compromiso con alguien que no deja de pisarte. Y luego está La Década Prodigiosa. A mí, la canción que más me fascina es “El Parrandero”. ¿Sabéis cuál es? Si os digo el título no os suena de nada, pero si os digo:
“Cuando nos conocimos te dije que yo era parrandero
Y tu me contestaste y eso no importa yo así te quiero”.

Ciertamente, podemos decir que la música de las fiestas de Villalba ha vivido tres grandes épocas según los grupos musicales: Los Vacual, en la edad antigua (Por cierto, que los Vacual se pasaban las fiestas dedicándoles canciones a los de Sotos). Los Casman,  en la edad media, los Bazter en el Renacimiento y los Reto 999, en la Edad Moderna. Si yo ahora fuera vieja, podría chivarme sin problemas, aquí delante de todos, de los ligues de las villalberas con los baterías y cantantes de los grupos. ¿Sabéis esta periodista que se llama Samanta y que hacía reportajes que se llamaban 21 días con…? Pues tendría que haber hecho un reportaje de “21 días con Patuto. Qué filón. Con ese cantante regordo que traumatizaba a los niños haciendo un streaptease.

Villalba de la Sierra es cuna de artistas musicales, además de Patuto, en este escenario también han cantado hijos del pueblo como John (siempre después de las cuatro de la mañana) y la Pepa, que creo que va sacar un disco de versiones de copla española después de arrasar en el youtube.
Si yo hiciera un Operación Triunfo de Villalba, mi favorito sería mi primo Dani. Canta desde Camela hasta Whitney Houston pasando por Beyoncé y la Chica Yeyé. Lo malo es que mi primo hace playback, así que yo creo que el ganador sería Miguelón, y su Greatest Hit (gran éxito), La Campanera. Qué compás, qué tempo, qué voz, qué poderío… Están Rosa de España y Miguelón de Villalba. Incluso Chema, el marido de mi chacha Ange, que sólo bailó de soltero para ligarse a mi chacha, se arranca con esta canción.

Qué tiempos aquellos ¿eh chacha?. Los noviazgos en los años 80 y principios de los 90. Cuando a los mozos forasteros se les capuzaba en el pilón. Y ahora vienen impunemente de Granada o de Valverde a llevarse a nuestras mujeres y te dicen: “Uy, no me tires al pilón que se me moja el iphone”.

Por estas cosas son por las que yo creo que el progreso tecnológico ha hecho mucho daño a la cultura popular. También las normas.  ¿Qué hay de malo en que los niños se tomen su vasito de zurra el día de la Fiesta en la plaza del olmo como toda la vida hemos hecho? Si es una cosa sanísima. Lleva fruta de verdad, y no el Biosolán, que a saber de qué guarrería está hecho. Nos tomábamos un vasito de zurra, y después de comer, menuda siesta que nos echábamos. No comprendo que no te dejen beber zurra, pero sí jugar a los botijos. En los botijos, colgamos de un hilo un montón de cacharros de barro pesadísimos y artísticos, les tapamos los ojos a los niños, les damos vueltas para desorientarlos y encima les ponemos en sus manos un arma así de grande para que golpeen a ciegas lo que tengan por delante. Y los padres ¿consienten todo eso y no dejan que beban zurra?

Claro, que son los mismos padres, que luego van a la plaza de toros, un lugar donde lo más importante de todo son los cuernos grandes y cortar rabos. Yo, cuando había toros en Villalba, también iba, pero mis motivos eran gastronómicos. A mí lo que me gustaba era la merienda con Mandilón.

Si yo ahora fuera vieja, os diría quiénes iban a la plaza sin bocadillo ni bota de vino pero salían de allí hartos de comer y beber. ¡Ay! Dentro de 40 años, os habría dicho tantas cosas… Así que ahora, sólo me queda deciros lo mismo que dijo doña Carmen como pregonera, después de contar sus innumerables recuerdos de joven: “Y ahora el pregón”.
(Voy a intentar que me salga como a la Rosa, si no, me perdonáis).

“Quien quiera pasárselo bien,
bailando unas piezas,
en el tiro al plato,
bebiendo zurra en la plaza,
con los amigo,
con la familia,
con alegría,
en las Fiestas Patronales de Villalba de la Sierra”
Viva la Virgen de la Natividad.
Viva Villalba de la Sierra.
Vivan los villalberos.
Felices Fiestas.

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4 comentarios

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  1. d:D´ said, on 28 mayo 2013 at 23:11

    Antológico, eso seguro.
    Ya estarán contentos por Villalba de la Sierra.
    [Etnología popular]

  2. Pepito Grillo said, on 22 septiembre 2012 at 2:27

    Excelso del tó

  3. L.Alfonso de la Fuente said, on 12 septiembre 2012 at 14:25

    Elisa, enhorabuena por el pregón. Me he reído un rato y me ha parecido muy ingenioso. Un abrazo
    Luis Alfonso

    • Elisa Bayo said, on 12 septiembre 2012 at 18:29

      Muchas gracias! A ver si te vemos pronto por Villalba. Un abrazo


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