El blog de Elisa Bayo

La carretera de los tuertos

Posted in Historias del 2011 by Elisa Bayo on 8 febrero 2011

Todas las noches me cruzo con algún tuerto por la carretera cuando subo al pueblo. ¡Qué incertidumbre! Cuando me miran, no sé si parpadean, me guiñan un ojo en plan “ligue” o  me advierten así como diciendo “cuidadito que están los guardias en el cruce”.

Como hay muchas curvas, adivino el acercamiento por los reflejos destelleantes entre los chopos, aunque de lejos no parecen tarados.

Qué curioso cómo dos faros con diferentes intensidades lumínicas pueden producir compasión en quien los mira. No importa si se trata de un Jaguar o un Panda. ¿Te acompaño al taller, bonico? ¿Tu dueño se ha quedado sin dinero y tú sin visión nocturna?

En esta carretera nunca me he encontrado con un tuerto al 100 por ciento. Siempre les queda algo de visión en el ojo malo. Aún así, el bueno lo llevan abierto a más no poder. Y hay veces que deslumbran.

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Una respuesta

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  1. DIONI said, on 10 febrero 2011 at 23:22

    Hola Elisa. Mira que te parece el cuento que le he escrito a mi sobrino como colaboracion en un concurso escolar, soy miembro de su equipo.

    Es sobre “El Principito”

    El octavo planeta lo habitaba el representante supremo de la religión verdadera y todos tenían una fe absoluta en el, se llamaba Monseñor Dinero y era muy, muy poderoso. Era el dueño de las conciencias de todos los habitantes del octavo planeta, y eso es tener mucho poder, pues la conciencia bien manipulada deforma el alma y el conseguía todo lo que quería con solo chascar sus dedos.
    El Principito llego al palacio de Monseñor Dinero, que era enooorme, con grandes columnas adornadas con filigranas de oro y piedras preciosas. Fue recibido por la ministra preferida de su Ilustrísima, que no era otra que su excelencia Sor Avaricia, era esta una anciana señora muy pintarrajeada que según todos decían era la más fiel e inflexible servidora de Monseñor y de la verdadera religión El Capitalismo.
    -“Buenos días Principito, se me ha comunicado que quieres hablar con Monseñor Dinero, esta esperándote en su trono del altar divino preferido por el… El Préstamo, confeccionado con madera noble de hipoteca, con cojines de gran interés muy por encima de cualquier Euribor de gran rentabilidad. Quiero advertirte que estará acompañado de un feroz monstruo llamado Banca, que lo defiende de todo ataque de honestidad, ten cuidado con tus formas y palabras pues puedes ser devorado por la Banca en cualquier momento que Monseñor Dinero lo ordene para defender nuestra sacrosanta religión El Capitalismo”-.
    El principito estaba muy impresionado por tanto lujo y por la enorme altura del Palacio, con grandes puertas hechas de maderas preciosas con hermosos calados de reformas laborales traídas del bosque más lejano llamado Fondo Monetario Internacional, nadie puede derribar esas puertas tan gigantes, pensaba el Principito entre asustado y asombrado.
    Por fin llego el Principito al altar divino acompañado de Sor Avaricia y dos tipos de interés, como se les llama a los soldados armados con cómodos plazos de repetición.
    -“¿Qué quieres Principito? Mi tiempo es oro y no puedo perderlo con niños por muy principitos que sean. “
    – “Solo quiero que me digas si los niños de tu planeta son felices”-.
    – “Ja,ja,ja, pues claro que son felices, los niños de mi planeta, tienen de todo, no les falta de nada, visten muy bien, casi todos sus papas tiene automóvil, televisión, dvd, y toda clase de aparatos electrónicos que les entretienen y facilitan la vida. En verano se van de vacaciones a la playa con sus papas, no les falta de nada. ¿Por qué me lo preguntas?.”
    -“Por nada, por nada, contesto el Principito, un tanto asustado, volviendo a preguntar a Monseñor Dinero…¿Usted cree que puede comprarlo todo?”.
    -“¿Lo dudas niñito?. Nada se resiste a mi poder, yo lo compro todo, dime qué quieres comprar y te lo demostrare”.
    -“¿Puedes comprarme Amor, puedes comprarme el sol, el tiempo que comparto con mis padres, un amigo…?”.
    -“Yo lo puedo comprar todo, niñoooo, todoooooo, ¿o es que lo dudas?, a mi nada se me resiste, todos me sirven, son mis fieles servidores y conmigo consiguen satisfacer sus ambiciones y así creerse importantes y por ello felices, y eso, solo yo lo puedo conseguir, porque soy el representante de la religión verdadera… El Capitalismo. Ja, ja ,ja,ja. ¡¡¡Fuera de mi vista niño insolente!!!!”.
    -“El Principito pudo comprobar una vez más que pese a las apariencias engañosas, las personas mayores son extremadamente simples, se decía a sí mismo durante su viaje.”


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