El blog de Elisa Bayo

Tomando un baño

Posted in Having a bath by Elisa Bayo on 9 marzo 2009
“Cada verano los helados parecían hacerse más pequeños. Pero no, era yo, que crecía… ¡y entre mil dificultades! “Un pastor tiene tres ovejas. El lobo se come una ¿cuántas le quedan?” ¡eso sí que eran problemas y no la hipoteca que pago ahora! Criada felizmente en un pueblo de quinientos, fui a parar a una ciudad de cinco millones para estudiar un oficio donde tú no paras de formular preguntas y rara vez aparecen las respuestas. Hace unos meses yo me hice una a mí misma: “do you speak English?” Respuesta: ahora vivo en Irlanda.”
 

 

Aprovecho las cien palabras que la SER pedía a los oyentes para resumir sus vidas y de paso me presento, ya que vamos a vernos durante unas cuantas semanas. Les daría dos besos, pero es que en Dublín se estila más estrechar la mano. Por cierto, la mía está completamente arrugada después de pasar una hora dándome un baño irlandés (lo de irlandés es por la situación en el mapa porque la verdad es que no he encontrado diferencia alguna con el baño español).

En esos momentos de relajación en el agua una se cuestiona cuánta fantasía aparece en las películas con escenas de bañera. Me imagino como Julia Roberts en Pretty Woman escuchando música de Prince (¿era Prince?) y, a los pocos segundos, cientos de preguntas asaltan mi mente: ¿cuántos litros de agua hacen falta para llenar la bañera tal cual aparece en los filmes? ¿y cuántos litros de jabón? Acabo de vaciar más de medio bote de gel y aquí, ni espuma ni nada. Además, se corre el riesgo de sufrir quemaduras (no sé de qué grado) en las partes más insospechadas de la anatomía al tratar de compensar el agua fría (2º Centígrados) con el agua caliente (98º Centígrados). ¿Y dónde pone la cabeza “Julia Roberta” para no provocarse una contractura? En las películas los protagonistas escuchan música, leen libros y se beben una botella de champán en copas de cristal a la luz de las velas. ¡Sólo les falta conducir! ¡y por la izquierda!

¿Y cómo te lavas la cabeza sin que te entre el agua en los oídos? ¡ah! Ahora caigo: queda más sexy recogerse el pelo en un moño para no mojárselo. Como las abuelas que en verano van a la piscina y nadan como los perretes, con la cabeza bien tiesa para no mojarse “la permanente” que se hacen todos los viernes en la peluquería. Bah, ¿para qué me voy a hacer un moño? Richard Gere no va a aparecer por la puerta (ni por la ventana). He cerrado con llave, mala costumbre si te sobreviene un mareo o te escurres y no tanto si hay un buen cuerpo de bomberos en tu ciudad y son ellos quienes te rescatan. Mi familia irlandesa es muy precavida y ha colocado un pasamanos en la pared. No, no es porque alguno de ellos padezca de las piernas o la espalda (o los bomberos sean muy feos), sino porque a veces beben tanto que al entrar ven dos bañeras en lugar de una y necesitan un asidero.

Me consuela el pensar que este cuarto de baño sí está decorado como en las películas: con cuadros, jarrones, flores y estatuas. Una de estas estatuas representa a una mujer africana vestida para bailar la danza de los siete velos que además porta una ánfora romana sobre la cabeza. Por la postura creo que desea entregarle el agua, o la cerveza, o lo que sea que lleve dentro del ánfora, a una segunda mujer-estatua-no africana que posa desnuda como su escultor la trajo al mundo, con una pierna hacia atrás, los brazos en alto y la cabeza mirando al techo. Vamos, que ésta se dio otro baño hace unos días y no se le ha arreglado lo del cuello. O eso, o se ha quedado así por la ducha eléctrica. Resulta que los irlandeses no instalan enchufes en los cuartos de baño porque son peligrosos, pero la alcachofa de la ducha está conectada a una máquina eléctrica que calienta el agua. Pura lógica.

A todo esto, ¿cuándo hay que salirse de la bañera? ¿cuando se ha enfriado el agua o cuando te has arrugado como las uvas pasas? ¿o cuando te has hecho la segunda contractura? Sin música, lectura, champán ni Richard Gere, lo de bañarse se convierte en un aburrimiento. Y a este paso voy a necesitar un fisioterapeuta para la espalda y un matemático para calcular tanto litro, tanta temperatura y tanta pregunta tonta. Definitivamente, y aun a riesgo de acabar electrocutada como la señora en porretas, creo que será más práctico continuar con las duchas. ¡Uf! Me imagino como Janet Leigh en Psicosis…

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